Acuerdo inicial
Definimos tipo de pieza, metal base, piedra y grabado. Si dudás entre plata 925 y alpaca, lo vemos según el uso que le vas a dar. Todo queda anotado por escrito antes de empezar.
Antes de tocar el metal acordamos contigo qué pieza querés, en qué material y con qué terminación. El trabajo avanza por etapas cortas y cada una se revisa con vos, así no hay sorpresas cuando la pieza llega a tus manos.
Definimos tipo de pieza, metal base, piedra y grabado. Si dudás entre plata 925 y alpaca, lo vemos según el uso que le vas a dar. Todo queda anotado por escrito antes de empezar.
Repasamos medidas, talle y ubicación del grabado sobre bocetos o sobre una pieza de referencia. En anillos y pulseras confirmamos la medida indicada para evitar ajustes posteriores innecesarios.
Durante el armado pueden aparecer ajustes de proporción o de engarce. Te consultamos antes de avanzar cuando el cambio afecta el resultado final, y no damos por cerrado un punto sin tu visto bueno.
Revisamos juntos terminaciones, pulido y grabado. La entrega se coordina según lo acordado al inicio del encargo, con envíos a todo el país o retiro en el taller de Buenos Aires.
Cada encargo en Vicki Luisa Jewellery sigue un recorrido simple, pensado para que sepas en qué punto estás y qué se define en cada paso. No hay pagos en línea ni reservas de turnos: todo se conversa y se ajusta antes de que la pieza entre al banco de trabajo.
El punto de partida es el formulario de la página de contacto. Ahí indicás si buscás un anillo, un dije, aros o una pulsera, el material que preferís entre plata 925 y alpaca, y el detalle del encargo: piedra, grabado, terminación. Si todavía no lo tenés resuelto, escribís lo que sí sabés y el resto se define después.
Con eso a la vista, se consulta el catálogo y se ve si la pieza existe tal cual, si conviene adaptarla o si va como encargo desde cero. Cuando hay piedras naturales de por medio, esta es la instancia donde se elige el tono y la veta, porque ninguna se repite igual a otra.
Para anillos y pulseras se toma la medida antes de arrancar: un talle mal calculado obliga a rehacer el trabajo. Si la pieza lleva grabado, acá se define el texto, la tipografía y la profundidad, porque una vez hecho no se corrige. La guía de talles del sitio ayuda a tomar la medida en casa sin complicaciones.
El armado, el engarce de la piedra y las terminaciones pulidas se hacen de forma manual en el taller de Buenos Aires. Es la etapa más larga del recorrido y la que menos se puede apurar: el metal y la piedra marcan su propio ritmo.
Cuando la pieza está lista, se acuerda la forma de entrega y el envío, que llega a todo el país. No hay seguimiento de pedido en el sitio: el contacto sigue siendo por correo, con el mismo hilo de la conversación inicial.
Si querés ver primero qué tipo de piezas se trabajan en el taller, podés recorrer la lista de servicios o escribir directamente desde la página de contacto.
Además del catálogo de anillos, dijes, aros y pulseras, el taller trabaja sobre pedidos concretos. Cada servicio responde a una decisión que conviene tomar antes de escribir: qué pieza, con qué metal, con qué piedra y con qué grabado.
Se define tipo de pieza, material base entre plata 925 y alpaca, y el tipo de engarce según la piedra natural elegida. Sirve cuando la pieza del catálogo no coincide con lo que se busca.
Textos cortos, iniciales o fechas sobre la superficie de la pieza. En anillos y aros la curvatura obliga a frases breves; en dijes planos hay más margen para tipografías serif.
Los anillos y pulseras se ajustan a la medida indicada por la persona. Conviene medir el diámetro interno de una pieza que ya se use y repetir la medición en días distintos.
Antes de encargar, se puede preguntar por las piezas del catálogo y por las piedras naturales disponibles en ese momento. La respuesta llega por el mismo canal de contacto.
Material de apoyo para limpiar la plata sin dañar el grabado, guardar las piezas y elegir la medida correcta. Es lectura previa al encargo, no un servicio posterior.
Los encargos para regalos y aniversarios siguen el mismo orden: primero la pieza y el material, después la piedra, el talle y el grabado. El detalle completo se envía desde la página de contacto, y el resto del catálogo está reunido en la lista de servicios.
Caso de referencia, planteado como escenario de trabajo: una persona llega al taller con una piedra natural que tenía guardada desde hacía años y quiere convertirla en un anillo de uso diario. No hay nombre, fecha ni medida real detrás de este ejemplo; sirve para mostrar cómo se ordena un encargo cuando el punto de partida no es el catálogo sino un material propio.
La piedra tenía una veta marcada y un borde irregular, así que el primer problema no era el diseño sino el engarce: una base demasiado abierta dejaba el filo expuesto al roce de todos los días. Además, la persona no conocía su talle y no quería encargar una pieza que después quedara ajustada. El pedido incluía, en algún punto, un grabado breve en la cara interna.
Se definió primero el tipo de pieza y el uso previsto, porque de eso dependía el resto. Con eso claro se eligió plata 925 para el aro, que responde mejor al pulido y al grabado fino, y se optó por un engarce más cerrado que protegiera los bordes de la piedra. El talle se tomó con el método de medir el diámetro interno de un anillo que ya usaba, repetido en dos días distintos para comparar. El grabado se resolvió con una frase corta y tipografía serif, ubicada donde la curvatura no cortara la lectura.
El resultado de este tipo de encargo depende de la piedra, el material y las decisiones que se tomen en el taller. Este caso es un ejemplo de orden de trabajo, no el registro de una pieza terminada.